El fruto de la abstinencia
Hasta que llega lo inevitable, ella sin pensarlo dejándose llevar por la sensación siente como el miembro endurecido roza su clítoris y lo mueve de arriba abajo, encorva su espalda hacia atrás sin separar su cadera del cuerpo de él, y comienza a gemir despacio, después va acelerando el ritmo, se endereza y su cabello cae en el rostr...