Ya soy el puto del equipo (II)
Jaime me dio lo mejor, pero me engañó.
— ¿Estuvo bueno el partido de ayer?
Oí que me decía Jaime por mi espalda. Reconocí su voz, me puse a temblar y pensé: «ya se sabe». No me daba pena que Jaime lo supiera porque yo deseaba tenerlo en mi culo, pero que se rumoreara...