Visito al doctor
En ese juego de mentiras, verdades y sarcasmo, había flotando en el aire un deseo incontrolable de tener sexo. Apenas llegamos a casa caminamos en silencio hasta la puerta, pero cuando entramos no pudimos aguantar más, me arrancó la ropa mientras yo lo ayudaba, en pocos segundos quedó desnudo con el pene erecto apuntando al techo, me ...