Deseo y Bicentenario
Y luego de esa contienda puede saborear la piel de Viviana mezclada con la de Catalina, la suavidad del cuello de mi mujer, la aspereza de las yemas de los dedos de la pelirroja, el frío del piso de madera, el calor de dos cuerpos sobre el mío, el aguante del sillón, el gemido grave de Viviana que solo yo...