La vendedora y su tanga de perlas
Sentí como me mojaba y ella sin dejar de reír se acercó a mí y me agarró la mano e hizo que le tocará la vagina, enseguida se me fue el cansancio, yo sentada en mi silla ella parada en tanga y camisa. Le pasé el dedo y ella gimió tomó mi dedo y lo chupo, me dijo si quería seguir o parábamos...