Doble infidelidad: Donde caben dos caben…
Allí, en la habitación Julián se dejó desnudar. Todavía de pie, la lengua de su mujer se encargó de atender su miembro, mientras que su empleada, también de rodillas, separó con las manos sus peludos glúteos y posó la punta de la lengua en el ano. Después de un rato, las dos mujeres se pusieron a cuatro sobre la cama...