Disfruto siendo cornudo
Sandro soltó un gemido y, de un tirón, la puso de nuevo frente a él. Se empezó a masturbar con fuerza frente a mis ojos, con esa vergota morada palpitando. Susana se quedó de rodillas, esperando. De pronto, una descarga abundante de leche espesa y caliente brotó con fuerza, manchando toda la pancita de Susana y sus muslos. Era una...