El juego de la conquista
Ella caminaba exultante por la elegante Av. Santa Fe y Maipú, su vestido blanco, casi ajustado, con atinado escote y un largo perfecto dejando lucir sus perfectas piernas.
Las miradas eran todas para ella, una diosa deslizándose por Buenos Aires, hasta la observación de unos sacerdotes no pudieron evitar sorprender...