Vacación del placer
—¡Si! —gimió Carlos— te la estoy metiendo tan duro que mis huevos piden vaciarse. —Me tomo de las piernas para descansar en sus hombros inclinándose sobre mí y me ensartaba cada vez con más brusquedad. —Que rica verga, siento como se hincha aún más. —Gemí los más alto que podía, la garganta me ardía. —Toda tuya pu...