Infiel por mi culpa. Puta por obligación (21)
Por una entrega, un beso.
Al llegar al otro extremo en Punda, frente al central reloj de forma octogonal que marca las veinte horas algo ya pasadas, me giro hacia las tres esculturas de corazones de amor enmallados, y le doy la espalda a Camilo. Suspiro hondamente y me acerco al más grande. ¿Debería contarle que es...