Buscando límites
Coloqué en la silla uno medianamente grande, casi seis de diámetro por veintipico de largo, con ventosa también, y mucho lubricante. Ella acomodó la cabeza del consolador contra su esfínter, presionó y entró, ella esperó, frunció la cara, respiró hondo y volvió a bajar, el tronco del consolador iba desapareciendo de a poco dent...