En penumbras
De a poco fui recorriendo toda mi vagina, decidí sentarme al borde de la cama, y separar bien las piernas, apoyé mi brazo derecho sobre la cama, y me acomodé para seguirme viendo en el espejo. No daba más, me introduje el índice delicadamente en la conchita, lo cual me hizo gozar y dar gemidos. Recordando tal vez algún encuentro...