La abuela Yolanda y su adicción al beso negro
Me sorprendió totalmente su reacción y comencé fuerte, hasta un punto que tenía miedo de sacarle sangre, pero ella me obligaba. En un momento comencé a besarle y ayudarle a bajar la licra, pero preferí hacerlo más cómodo, y mientras nos besábamos la llevé a la sala y me senté en el sofá, ella se paró y comenzó a bajarse...