Ana, la camera y yo. Follar es maravilloso
Quedé con Ana, una vieja amiga de toda la vida desde el ya lejano instituto, con acuerdo del derecho a roce. No coitamos de manera habitual, ni tampoco tenemos una norma en el tiempo, ni el lugar, simplemente nos llamamos por teléfono. Por el tono sabemos si es para la explosión de los sentidos, pasar el tiempo, neces...