Julia, la farmacéutica (7)
Como se puede imaginar, don carpintero, todos se acercan y, en unos instantes, siento chorros de esperma en mis labios, en mis pechos, en mis nalgas, en mi espalda, en mi frente y nariz, de nuevo en mis nalgas, otra vez en mis labios… Yo sigo a cuatro patas, en pompa y meneando mis caderas voluptuosamente mientras me oigo decir...