El profe (capítulo 4)
Ella se sostenía fuertemente de la baranda del balcón mientras que, agachada, soportaba mis embistes. Le había recogido el vestido hasta la espalda para poderla penetrar mejor, sus nalguitas se aplastaban cuando mi cadera presionaba contra ellas para introducir mi verga en todo su esplendor. La vista de la ciudad, sus...