Melanie
Cuando escuché los toquidos en la puerta no sabía ni cómo me llamaba.
Poco a poco fui entrando en tanta razón como mi cerebro, apelmazado y entelarañado lo permitía.
Nuevamente los toquidos. Mi cabeza se sentía pesada. Pasé gran parte de la noche buscando ligar en un chat. El h...