Juguete de ella, juguete de él (5): Aceptando
Erin siguió moviéndose, cada vez un poco más rápido, sin dejar de sostener el celular con una mano. A ratos lo apuntaba hacia su propio cuerpo, a ratos hacia el rostro de él, como si disfrutara viendo la mezcla de placer y rendición que lo dominaba. Los gemidos empezaron a mezclarse, cortos, entrecortados, húmedos. El cuarto se lle...