Así es la vida
Le quité la pantaleta, pero no el brassier y levantándola sobre un mueble de la recámara (un tocador o algo así) La senté sobre él con las piernas abiertas y toqué su vulva que para ese momento ya estaba muy mojada. Me bajé los pantalones y me descubrí la verga más que lista para la acción y sin esperar preámbulos...