El cambio de una madre (VII)
Comenzaba un nuevo día, el último que estaríamos en Madrid. El último de estos días, desatados de sexo y lujuria.
Apenas me quedaban 24 horas para poder disfrutar del cuerpo de una diosa, de una madurita que estaba muy muy buena, y nunca me había dado cuenta.
Mi madre siempre dijo que tras p...