Iniciando a nuestros hijos mellizos (23)
Lo que siguió después fue una mezcla de cuerpos y posiciones, Myriam y Martha recibieron leche en su cara y pecho. La noche se alargó, durante horas nos entregamos a juegos depravados sugeridos por Juan o Abdón. Cada pausa solo sirve para reavivar las llamas de la lujuria, y el ciclo de desenfreno se reanuda. Los gruñidos de los homb...