Una de la historias que le he contado a José y ahora a ustedes
Separó mis piernas y metió su lengua dentro de mi vulva. Alternaba dedos y lengua, variando las caricias, la intensidad, el juego sexual… hasta que volvió a montarme… ¡como si supiera cuanto deseaba volver a tener ese pijón dentro! Me sujeté al extremo de la camilla, que se movía ante cada empuje de su pene en mi coño que segu...