Soy la puta del décimo
Mi voz melosa, le contestó y lo sentí perturbado, sus manos atrás en clara posición de defensa, quedaron muy cerca de mí, cuando subió en el séptimo un señora mayor, apoyé mi vagina en sus entrelazadas manos y vi en su cuello el sonrojamiento de su piel clara pero tostada por el sol, abrió sus entrelazados dedos y acarició los...