Calor, hombres, baile y mi esposa (2)
Vivi, inundada de lujuria, inició un movimiento de vaivén, haciendo que nuestros cuerpos chocaran creando el excitante sonido de la penetración. Este mismo movimiento le permitía ejercer una rica felación a Hernán, el cual continuaba con sus provocativas frases, incitándola a disfrutar de sus machos, como hembra en brama poseedora ...