La historia de Ángel, solo era un muchacho (31)
Había tenido que marchar al aseo, para limpiarme el semen que me escurría por el cuello, las orejas y para limpiarme con una toalla el cabello también manchado de esperma, cuando volví Pablo se encontraba tumbado boca arriba, con los ojos cerrados, las manos debajo de la nuca y con una hermosa sonrisa de felici...