Sudar, toser, tirarse pedos y correrse
Pensó en Antonio, recordó el tacto de las manos de su hombre mientras le separaba las nalgas. Imaginó la mirada de deseo mientras contemplaba el pálido trasero femenino tras haber introducido el dedo en su agujero. ¿Se habría excitado? ¿Sus pantalones ocultarían a su pene grueso, duro y palpitante? Sandra se agarró a esos pensami...