El teléfono prestado
Juan eyaculó un chorro terrible, espeso y potente, mientras la revelación lo golpeaba. Era cornudo. La mezcla de shock, bronca y morbo lo dejó destruido… pero más caliente que nunca. Después de limpiarse la leche que le había salpicado el pecho, la panza y hasta el piso, Juan no pudo parar. Buscó otro video, uno de casi cuatro mi...