Mi primera vez con una mamá del prescolar
El viento azotaba y la fía llovizna calaba hasta los huesos. Detuve el auto donde pude, estacionando lo más cerca que podía del edificio del prescolar. Tenía una hija pequeña y quería evitar que se mojara al ingresar al lugar.
Preparé la niña, nos bajamos del auto y corrimos de la...