Convertido en la sissy de mi ex esposa
Demián gateó. Su lengua tocó la piel sudorosa de Caesar mientras este embestía a Joy sin piedad. Ella lo miró desde arriba, sus pechos perfectos agitándose, y sonrió con crueldad. —Mírame a los ojos, cornudo. Mira lo que perdiste para siempre. ¿Sientes envidia? Deberías. Caesar me folla como tú nunca pudiste, y tú pagas por ...