Un buen amante y una clienta atrevida (1)
Empecé mi día sin conocer lo que el tiempo me iba a deparar. En la mañana salí a correr, y sólo unas horas más tarde estaría disfrutando de un placer sublime. Simplemente, cómo siempre, no hice más que dejarme llevar y hacer lo que tenía que hacer.
Trabajo cóm...