Isa, de rancia reprimida a sumisa caliente (IV)
Tardé algo más de lo pensado, pero allí estaba en la puerta del hotel, con su falda de cuero y tacones.
-Vamos a tu casa, hay que prepararla para tu nueva condición.
Al llegar sacó el mando del garaje, recordándome que su plaza era bastante grande para dos coches, accedimos al edificio por el ascensor, nos cruzamos con un par ...