Te chupo entero y después me coges, ¿sí?
Recorrí su cuerpo con mis labios hasta sentirlos secos, hasta notar como un surco profundo se le quedó marcado en la piel. Sin embargo, él no hizo movimiento alguno. Habíamos quedado en que esa noche me encargaría yo de todo el trabajo. Nos gusta jugar así. Es totalmente excitante ser dueña...