Masajes con final feliz (parte 1)
Conocí a Camila de casualidad y, no lo voy a negar, por ingenua. Venía de una semana muy cargada en el trabajo. Inicio de clases, últimos exámenes libres. Muy atrás quedó la fantasía de la profe lujuriosa para dar lugar a la profe histérica y sin tiempo para nada. Ese viernes necesit...