Las amistades ¿peligrosas? (2)
Pablo se retiró y Belén ocupó su lugar, fundiéndose en un profundo beso con Lara, que no dejaba de contonearse de la excitación, rozando su culo contra mi polla, que ya estaba dura como una piedra. Una mano, creo que de Belén, me la atrapó y después de jugar con ella un poco me la dirigió hacia la húmeda rajita...