Un tipo de 60 años me rompe el culo como ninguno (II)
El lunes de la semana siguiente, fuimos a lo de Sebastián, las dos. Entramos y me saludó con un beso en la mejilla. Katia no esperó la orden, se desnudó de inmediato y se puso el collar, quedándose de pie. Sebastián me sirvió un whisky y nos sentamos en los sillones.
—Te escucho. D...