Secuelas de una pandemia (VI): Punto P
–Che. Quiero probar algo.
Diego, por toda respuesta, se sonrió socarronamente sin dejar de pasarse una mano por los huevos mientras la otra subía y bajaba por su pija.
–Lo leí en internet –siguió Pato. –El punto “P”.
–Punto “G”, boludo.
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