Ari: Prisionero de mi piel (1) (dominio y deseo)
Su boca volvió a buscar la mía, esta vez con más firmeza. Me quedé sin aire, sin defensas. Cada beso me robaba la voluntad. Cuando me di cuenta, sus brazos me rodeaban, y con una seguridad que me hizo temblar aún más, empezó a conducirme hacia mi habitación. Yo apenas podía caminar, cada paso era un torbellino entre miedo y...