Aprendiendo a follar a su sobrina
Basilio, un hombre de 55 años, moreno, con canas, alto y bien parecido, se sentó a una mesa de una terraza con la idea de tomar una cerveza. A su lado, en otra mesa, hablaba su sobrina Marisa y su nueva pareja, un joven que no llegaba a los veinte años. Escuchó cómo le decía la muchacha a su acomp...