Ellas
Ana se giró, jadeando. Me encantó verla así. Aún en el recibidor, despeinada, mirándome fijamente con el pantalón por los tobillos y las bragas de su amiga entre sus labios. Se las saque suavemente de la boca y las coloqué sobre su mano. Sin mediar palabra, comencé a masturbarme sobre ellas mientras mantenía mi mirada sobre los o...