Volviendo a casa
Era su puta, me compró ropa diminuta y hacía lo que él me pedía. Se volvió un salvaje que traté de complacerlo en todo despertando mi sexualidad al máximo que a veces eyaculaba tanto que se quedaba trapo y yo quería más. Llegó a un punto de sentirse impotente ante mis exigencias sexuales que me decía: -amor no sé qué...