Verónica y Sonia (2)
Con una mano nalgueaba a Sonia y con la otra comencé a meter los dedos en la vagina de Verónica qué resbalaban tan bien de lo húmeda que estaba. Entre mis embestidas, comencé a sentir como Sonia me aprisionaba cada qué entraba mi verga, sus manos fueron cayendo, sus piernas se fueron enchuecando con las rodillas hacia adentro. Le pr...