Pellizcos
Se acerca. Su aliento caliente roza mi nuca. Sus manos grandes agarran mis nalgas, separándolas un poco, y pellizca la izquierda, por dentro, con fuerza. Gimo, arqueándome, el dolor convirtiéndose en placer eléctrico que me recorre el coño. Luego la derecha, más fuerte, sus uñas marcándome la piel mientras aprieta hasta que siento...