Relatos Porno

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Relato destacado

Relatos Porno » Pag. 85

Las amistades ¿peligrosas?

Volvimos a acomodarnos, esta vez yo abajo. Lara me cabalgo sin esfuerzo, estaba empapada. Pablo se deleitó lubricando su ano y dilatando su esfínter, con lubricante abundante y sus dedos, preparando el estrecho y poco usado culo de mi mujer para albergar el tamaño de su imponente miembro. Cuando creyó que podía estar, cogió a Lara p...

Aún en el armario, pero ya lo probé

Roberto se dejaba, gemía, era una nena. Lo besé en la boca mientras palpaba su cuerpo, puse mi pene en su boca y me mamó mejor que como lo hace mi esposa, me lamía el glande, me besaba el ano (siempre quise que Maruja me lo hiciera y nunca quiso). Esa primera vez, fue excelente, penetré varias veces al muchacho...

Valeria. Tuve que seducir y coger a la vecina para olvidarla

Era un espectáculo tan erótico. Ese culo moreno, con algunos vellitos me incitó a besarlo. Pasé mi lengua completamente. Ella no se inmutó, solo gimió y lo abrió aún más. Palpitaba. Le metí la lengua lo más profundo que pude, sin importar el olor que salía de él ni el sabor. No estaba pensando ya nada, solo me dejaba llevar...

Yo tengo 18 años y ella 50

Me siento sobre su espalda y masajeo sus nalgas con aceite, y con las manos, la zona debajo de sus bragas. Ella me susurra que continúe. Continúo desde sus nalgas, empezando con las manos separadas, y luego las acerco y presiono desde sus nalgas hacia su vulva, y su vulva hacia sus muslos, así durante unos 5 minutos. Continúo, y...

De amiga a esclava (3): El bar

—Quiero que abras un poco las piernas y que me dejes sentir cómo te estás mojando aquí, frente a todos. Ella dudó unos segundos, pero cedió. Mi mano avanzó hasta encontrarse con su intimidad desnuda. Estaba húmeda, caliente, latiendo de deseo. La toqué con la yema de mis dedos y ella tuvo que morderse el labio para contener un g...

Más de mi dosis diaria

Hasta que en un momento dado, apenas entró un centímetro la mandó de golpe toda su pija muy dura y bombeó con fuerza, dándome chirlos en las nalgas y casi gritándome cosas como “cometela puto”, “Mirá que bien te entra mi hembra”, “así te quiero siempre, para mí” y un montón de cosas más que lo envalentonaban hasta s...

Cómo me enteré que se cogieron a mi esposa

Hasta que un día en la noche le llegaron unos mensajes y vi el chat y supe todo, la confronté a los días y le pregunté si cogía con alguien más y me dijo que si y de pronto se me puso dura la verga, esa noche cogimos como locos, yo le dije que si le gustaba mucho la verga...

Placeres prohibidos. La melancolía del incesto (1)

Diego se acercó, sus ojos devoraban los senos de América. Sus manos los tomaron, amasándolos con una mezcla de reverencia y hambre, sus dedos apretaban la carne suave mientras sus pulgares rozaban los pezones endurecidos. Se inclinó y la besó con una pasión feroz, sus lenguas se entrelazaban en un choque húmedo que resonó en el si...

Mi vecino del fin de semana

Me tomó de la cintura y me la fue poniendo suavemente, con algo de mi ayuda abriéndome las nalgas con las manos hasta que me entró toda su poronga. Suspiré fuertemente y apreté el ano para que no se saliera y le pedí que se quedara quieto adentro. Sentía su pelvis contra mis nalgas y eso me puso a mil...

Mi cuñada es igual a mi esposa: caliente y deliciosa

Mi esposa acabó y se durmió profundamente. Al lado seguían culeando, me levanté en silencio y fui a la terraza, sabía que entre las cortinas hay un espacio para mirar. Mónica estaba acostada con las piernas abiertas y su marido le ensartaba una tremenda verga de no menos de 30 centímetros, era monstruoso… Vaya, pensé, el hombre ...
de 1964
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