Fin de semana prohibido (1)
La llevó al sofá, le arrancó el baby doll y le comió el coño: jugoso, maduro, con sabor dulce y salado. Ella gritaba: "¡Sí, lame mi clítoris, chaval! ¡Hazme correr como tu novia no puede!". Eyaculó dos veces en su boca antes de penetrarla. La puso en cuatro, embistiéndola como un animal: su culo rebotando contra su pelvis, teta...