Ainhoa, la policía local (II)
Había llegado a casa y después de dos días, Ainhoa no daba señales de vida. Miraba una y otra vez el whatsapp, nada, ni tan siquiera aparecía como leído el mensaje que le había enviado. Le llamé en varias ocasiones; siempre el maldito buzón con su voz: “Deja tu mensaje y...