El poder de mis manos (3): La señora Inés, la empleada
Los días transcurrían sin ninguna novedad en el barrio y casa de mis vecinos. Luego de regresar de estudiar, no tenía mucho tiempo para ayudarlos, pero siempre buscaba hacerlo hasta que la señora Ángela me llamó para decirme por favor si podía llevar unos paquetes de ropa lavada a domicilio...