Todo comenzó por un coreano (5): Final
Me fui humillado, excluido, con el corazón latiéndome en la garganta. Solo una pared delgada nos separaba. Intenté dormir. Imposible. Al poco rato empezaron los gemidos. Primero suaves, después cada vez más desesperados. La escuché pedirle que le metiera la lengua más profundo, más rápido. Su primer orgasmo llegó rápido y fuert...