¿Quieres que pare?
Yo estaba perdido, no, no quería que parase, así que comenzó a acelerar el ritmo, y cada subida de mi polla era un chupeteo de la punta en sus labios. Ya comenzaba de nuevo a sentir las ganas de correrme y ella lo notó, por la tensión de mi cuerpo y le dio una última chupada dura a mi verga...