Te quiero comer la polla
La polla de Humberto había vuelto a su máxima erección, soltó un momento la zanahoria, aprisionada dentro del ojo del culo de la mujer y dejó ir su propia fantasía: se pajeó el miembro hasta que se vino y dejó que la poca leche que aún contenían sus cojones, se vaciara sobre el ojete que tenía la hortaliza, y así...