La mirada (en la playa)
Yo la seguí y al entrar en el ascensor nos besamos y nos acariciamos apasionadamente, todo en ella era erótico: su fragancia, lo terso de su piel, su aliento, sus caricias, lo húmedo de su entrepierna, la forma de agarrarme el pene por encima del short. Fuimos a mi habitación, se notaba indecisa, pero al volvernos a besar el deseo...