Nuevos relatos publicados: 17

Relatos publicados por Kiko (103)

Kiko tiene publicados 103 relatos que han recibido un total de 3.260.532 visitas, con una media de 31.656 visitas por relato. El total de valoraciones recibidas es 3.702 y la valoración media (9,52).

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Rosa, casada, incestuosa y morbosa

Rosa, que era una maestra de instituto y que vivía en el chalet de su suegro, sentada en un sillón del salón hablaba con el viejo, que era juez y estaba enfrente de ella sentado en otro sillón, le decía:
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El test

Se oía una música lenta que invitaba a dormir cuando entré en el bar. Estabas sentada en uno de los taburetes de la barra con la cabeza baja y perdida entre tus pensamientos, pensamientos aromatizados por los efluvios que emanaban de tu copa. Me senté en un taburete que estaba al lado del tuyo, pedí
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Carta a mi nuera

¿Aún te acuerdas? Yo me acuerdo de que eran las doce del mediodía cuando llegué al aeropuerto de Heathrow. Me estabas esperando en la terminal. Me viste a lo lejos y sonriendo me saludaste con la mano izquierda levantada. Vestías con un jersey azul, un pantalón azul y unas botas altas. Te devolví el
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Ven y rómpeme el culo

Ya le había echado los tejos varias veces y parecía no desagradarle a pesar de la tremenda diferencia de edad que había entre la bibliotecaria y yo. Ese día tenté mi suerte. Lin, la bibliotecaria, estaba de puntillas cogiendo en una estantería alta el libro que le había pedido: Otelo de William
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Me corro en tu polla, papá

El final.
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Incesto en el bosque

Amaia era una joven delgada, de estatura mediana, morena, de ojos marrones, cabello negro, tenía las tetas pequeñas y un culito redondito. Estaba de vacaciones de verano en Galicia y fue con su prima carnal Florencia a merendar al bosque, o sea, fueron de picnic. Después comer tortilla y de beber
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Esa polla fue echa a medida para mi culo

En una tarde soleada que iba a tomarme unas cervezas las vi, Maca y mi nuera estaban sentadas a una mesa en una terraza. Tomaban un par de refrescos mientras charlaban animadamente. Me acerqué a ellas y les dije:
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  • 9,44 (32 Val.)

Échale aceite a mi polla para que entre mejor en tu culo

Aquella tarde estaba hablando y tomando unos vinos en la barra de un bar con un amigo. Una muchacha se sentó a mi lado con un vaso de limonada en la mano y me dijo:
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A poco que me folles el culo ya me corro

Mi sobrina Elvira y yo después de haber follado hablábamos sentados a la mesa de la cocina de mi casa de pueblo... Entre parrafada y parrafada comíamos lonchas de jamón, tacos de queso y bebíamos vino tinto. Ella llevaba puesta mi camisa blanca y yo estaba en pelotas. Me decía:
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  • 9,28 (25 Val.)

Me voy a correr, métela ahora en mi culo

Todo comenzó un sábado por la tarde que ibas por la acera y casi te caes debido a un baldosín que estaba suelto. Yo salía del portal de edificio en el que vivo, te sujeté, te miré a los ojos y te pregunté:
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Incesto en el palacete

-Para mí siempre serás una pueblerina por más que nos quieran mandar a las dos a Oxford.
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Follaba conmigo pensando que follaba con su marido

Cuando entró por la puerta de la tienda pensé que iba a hacer una buena venta, ya que casi seguro venía a comprar una cama reforzada, pero la muchacha venía por otra cosa. Al llegar al mostrador me preguntó:
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¡Préñame, papá, préñame!

Este relato como muchos de mis relatos se desarrolla en mi aldea natal, una aldea de menos de cien vecinos donde todos nos conocíamos. Los protagonistas son un padre muy necesitado y su hija, que estaba aún más necesitada que el padre. Él se llamaba Venancio Carlos León y ella Elvira María Antonia.
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Incesto en una noche de tormenta

El temporal de agua y nieve había cortado el camino y el camión del butano no pudo llegar a la aldea. Se habían quedado sin butano para cocinar y para las estufas. Solo quedaba la bombona de la cocina y la necesitaban para hacer la comida. Cómo la casa estaba hecha de piedra el frío que hacía en
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La psicóloga viciosa

Lo malo de acudir a una psicóloga en busca de ayuda es que no sabes cómo va a acabar la cosa, y más si la psicóloga es tu sobrina
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Casada con más de 40 años que nunca tuvo un orgasmo

Eran las doce y algo del mediodía y yo estaba sentado en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela. A mi alrededor había cientos de personas sentadas en el suelo. Sentí llegar un grupo de peregrinos, al frente del grupo cinco gaiteros tocaban la gaita y el grupo cantaba: "De Andalucía yo soy.
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Si me follas el culo me corro otra vez

Los grillos y las cigarras dejaron de cantar al comenzar a ladrar un pastor alemán que estaba encadenado en una caseta. Un hombre de unos cuarenta años que tenía un vaso de vino tinto en la mano y que se sentaba en una silla de la cocina de su casa le dijo a otro hombre de cincuenta años, con canas
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¡Rómpeme el culo!

Esta historia comienza una noche estrellada del mes de agosto en que dormía en la casa de mis tíos y me apretaron las ganas de evacuar. El cagadero meadero estaba en la parte detrás de la casa en una pequeña finca. Al llegar al cagadero meadero salió de él mi tía Rufina vestida con una mini enagua
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¿Quieres que te desvirgue, hijo?

Santiago se moría por follar con su madre desde el día en que supo que su padre se había quedado impotente a causa de un accidente, pero no se atrevía a entrarle, pues pensaba que por más ganas que la mujer pasara no le iba a dejar follar con ella, al fin y al cabo era su hijo.
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Casada insatisfecha de la ocasión se aprovecha (2)

Yeni había despertado muy mojada y era debido a que tuviera un sueño húmedo en el que era follada por el culo y por el coño por dos hombres a los que no conocía. Metió una mano dentro de las bragas, pasó un dedo por el coño, luego miró las babitas que había en él, lo sacó a la sabana y dijo:
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Casada insatisfecha de la ocasión se aprovecha

Jennifer, a la que todos sus conocidos llamaban Jeni, era una mujer madura, guapa, con un cuerpo curvilíneo y mal casada, digo lo de mal casada porque el marido era un hombre de setenta años, montado en el euro, pero con flojera de polla, y esta flojera hacía que Yeni pasara más hambre que una mona
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¡Ay que me corro, papá, ay que me corro!

Caridad, una joven morena, de ojos claros y delgadita. Estaba en su cama apoyada con la espalda en la cabecera. Tenía el teléfono móvil en la mano y escribió:
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Una noche increíble

La noche estaba estrellada y la cabeza de Pedro ahumada, pues aunque no estaba borracho le llegaba bien. Al doblar una esquina se encontró cara a cara con una muchacha de tez blanca, alta y delgada que tenía más mierda encima que el palo de un gallinero. Tenía mierda en la cara, en el pelo y en su
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¿Quieres conocer el sabor de mi coño?

Lo que os voy a contar ocurrió en una aldea de Galicia hace mucho tiempo, mirad si pasó tiempo que de aquella las mujeres consideraban que era de putas afeitar sus coños peludos y los hombres estaban orgullosos de tener pelo en el pecho.
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Incesto al lado del río del pazo

Caía la tarde del que un caluroso mes de agosto. Leonor estaba sentada a la orilla de un río que pasaba al lado de la gran muralla que rodeaba la finca de su pazo. Andaba medio escondida entre unos arbustos. Tenía las rodillas flexionadas, una caña de pescar en la mano y una visera blanca en la
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