Infidelidad - Confesiones

La cápsula del deseo (01)

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RESUMEN

Desde el closet disfruto las aventuras amorosas de mi esposa con sus amantes

Después de platicarlo por mucho tiempo con mi esposa, aceptó la propuesta mía y les explico de qué se trata.

Nuestro departamento consta de tres recamaras, una de ellas la tenemos acondicionada como nuestra recamara principal, la otra como mi estudio y una más es en donde vamos poniendo todos los elementos como despensa y los elementos en donde mi esposa realiza las labores de planchado y arreglo de nuestra ropa.

Ésta última recamara la dejamos habilitada como recamara para visitas.

Mande quitar las puertas del closet y mandé colocar un espejo de dos caras, para que quedara como un espejo por fuera y por dentro es donde tengo completamente el panorama de lo que está pasando fuera del closet, esas ahora son las puertas del closet. Por dentro coloque una mesa pequeña, un sillón muy cómodo, una computadora. Hice la conexión de un circuito cerrado con tres pequeñas cámaras de video que me dan información de los distintos ángulos de la recamara así como una serie de elementos que me sirven como para estar ahí dentro mientras mi esposa se divierte con sus amantes en la recamara de manera normal, como si nadie más estuviera dentro de la habitación.

La habitación quedo sencilla pero muy acogedora; una cama matrimonial con una cabecera en forma de corazón, dos burós, un sillón “Love Seat“, una cómoda con un espejo amplio, un tocador en donde puse un sistema de audio, en la pared una pantalla de 32 pulgadas y un par de cuadros en donde enmarco dos hermosas fotografías de mi esposa que mandé a ampliar en donde se muestra ella en minifalda una, y shorts la otra, pero mostrando sus delgadas, pero hermosas piernas en pantimedias. Un frigo bar que he procurado, siempre esté lleno de cervezas, refresco y pequeñas botellas de diferentes licores o bebidas, dependiendo de la ocasión.

Porqué la acondicioné de esa forma?

Sencillo de explicar. A mi esposa le ha quedado claro que en lo personal, me encantan los cuernos y ella lo sabe, esta es una forma de que ella pueda tener sus encuentros sexuales con sus amigos en un ambiente de comodidad y seguridad, sin tener que exponerse estando fuera de casa. Además de que en ese espacio yo puedo estar observando lo que ella hace o bien, lo que a ella le hacen sus amantes, así de simple. La confianza se fortalece y ella sabe que está permitido que ella tenga cuanto amante pueda, pero siempre y cuando yo esté enterado del tema, sin que ella tenga que esconderse. Claro, no todos los amantes saben de esta situación, solo ustedes, jajaja.

Ella es secretaria y trabaja en una empresa que se dedica a elaborar diversos tipos de papeles. Su jefe, un tipo que anda por los cincuenta años siempre la ha pretendido y según ella me platica, siempre hace lo posible porque mi mujer esté muy cerca de él, para rozarla, o tratar de acariciarla.

Un día, mientras cogíamos me platicó, me gustaría sacarle algo al viejo rabo verde de Simón (así se llama su jefe inmediato). Siempre me está jodiendo y la verdad es que me ha propuesto que me vaya con él en muchos momentos, pero me he negado. Le dije, es buen momento, tráelo a la casa y estrenas con él nuestra nueva recamara.

Dicho y hecho, me dice un día entre semana, oye mi vida, te parece si el jueves traigo a Simón? Le dije, ok, está bien. Ese día llegué temprano a casa. Preparé todo dentro de mi “Cápsula del deseo” (así le he llamado al closet). El frigo tenía bebidas, puse unos discos compactos de música suave a un lado del mini componente, la tele estaba en el canal “Real Extreme”, en el primer cajón del tocador había una diversidad de condones.

Ella sale del trabajo a las seis de la tarde, pero ese día eran las cinco cuando estaban llegando a casa.

Estuvieron un rato en la sala y seguramente estaban tomando un aperitivo antes de entrar a la recamara.

De repente entran a la recamara y en ese momento mi corazón comenzó a latir al 1000%. Ella le ofreció el control remoto de la tele y le comentó que se pusiera a gusto, que se iría a poner algo más cómoda. Él, un poco inseguro le preguntaba de manera constante, segura que tu marido no llega hoy? A lo cual, ella reía y le decía, no te preocupes, él no regresa hasta mañana, por eso decidí que estuviéramos aquí, además, me siento más segura estando en casa. Se fundieron en un beso medio cachondo. Ella salió de la habitación y cerró la puerta.

Por su parte, él volteaba a todos lados, prendió la tele, se acercó al closet intentando abrirlo, pero desistió de hacerlo al notar que estaba cerrado con llave. Después de hacer un escaneo rápido por toda la habitación, se recostó en la cama y puso sus manos sobre la nuca para ver la película que en ese momento se transmitía en la tele. Prendió un cigarro y abrió la ventana para que no se encerrara el humo.

Sonó el abrir de la puerta y en ese momento entró mi esposa en una batita negra, pantimedias naturales, sin ropa interior y en unas zapatillas muy altas y de plataforma. Al verla entrar, apaga su cigarrillo, se incorpora de la cama y le dice:

Él- te ves hermosa

Ella- gracias

Él- me permites?

La toma de la mano y la lleva hasta la cama. En ese momento mi corazón quería salirse de mi pecho. Tenía todo grabando, ya me había tomado dos copas de brandy y estaba por tomarme la siguiente. La recuesta de un lado de la cama y la comienza a besar frenéticamente. Sus manos recorrían por todos lados del cuerpo de mi mujer. Acariciaba sus piernas, manoseaba sus senos, metía su mano en medio de las piernas de ella y ella le respondía cordialmente, se dedicaba a tocar su bulto por encima del pantalón y abría las piernas cuando con señas, él se lo indicaba.

Él- te voy a comer toda.

Con sus manos abre las piernas de mi esposa y se acerca a su panocha para lamerla por encima de las pantimedias, ella voltea su rostro hacia el closet y me manda besos y guiños llenos de complicidad.

Él- oye chiquita y porqué con pantimedias?

Ella- es que así le encanta verme a mi esposo

Él- pero él no está ahorita

Ella- pero seguramente él va a estar pensando en que en este momento traigo puestas las pantimedias que uso en mi trabajo

Él- crees que se imagine que le estas poniendo los cuernos?

Ella- jajaja, ni idea, el pobre debe estar pensando que la santa de su esposa está trabajando todavía

Mi sangre hervía.

Le quita las pantimedias pero sin quitarle la bata, se baja los pantalones, la pone en posición de perrito en la orilla de la cama, se pone un condón de los que mi esposa le había dado y de una sola estocada se la deja ir hasta el fondo, mi esposa emitió un quejido de ternura y satisfacción, tenía toda la verga de Simón dentro de ella.

Comenzó con el vaivén natural de esa posición, la penetraba con gusto y ella se miraba en el espejo de las puertas del closet.

Ella- mírame amor, como me veo, como una putita?

Él- si nena, y te ves como lo que eres, como una puta deliciosa

Ella- más duro mi vida, hazme lo que el cornudo de mi esposo no puede, lléname toda, dame tu leche

Él- que pendejo tu esposa al no comerse esto diario

Ella- es un pinche cornudo que me gustaría que estuviera en este momento para verme, para que vea lo puta que es su mujer, para que sienta tu verga, para que sienta lo que yo estoy sintiendo en este momento

Él- deberías de dejarlo

Ella- no prefiero que siga así, como un cornudo, hay, más bebé, dame más

De repente, él se detiene. Había terminado.

Se quita el condón y en seguida la iba a cerrar.

Ella- no amor, no te preocupes, yo lo tiro. Se acerca a su verga y se la mete toda a la boca hasta dejársela limpia.

Se incorpora, se sube los pantalones, se arregla y le dice:

Él- me voy nena, nos vemos mañana

Ella- ok, oye y qué onda, si me vas a ayudar a comprarme los zapatos que vimos en el aparador?

Él- si mi vida, no te preocupes

Abre la cartera y le da dos billetes de $500.

Él- por cierto, no te preocupes por los trabajos que quedaron pendiente, temprano háblale a Sol para que ella termine todo y nos vemos hasta el lunes

Ella- o sea que puedo faltar mañana y el sábado?

Él- sí, no te preocupes, pero recuerda que el próxima viernes hacemos el resto de las planeaciones aquí, ok? Así es que me mandas mucho a la chingada a tu esposo, porque ese día te quiero solo para mí

Ella- si mi vida, no te preocupes, de él me encargo yo.

Lo llevó hasta la puerta de salida y regresó a la recamara. En ese momento yo ya había apagado las cámaras y todo. Sacó el condón lleno de mocos de Simón y nos los compartimos de boca a boca mientras cogíamos. Ella estaba completamente abierta. Los mecos de Simón estaban aciditos.

Terminé como nunca.

Fue una tarde deliciosa y con esto que les cuento hemos pensado que en un futuro no muy legado podríamos cambiar de actividades laborales, por una sola tarde ella se llevó $1,000 y yo, una cantidad de mecos ácidos a mi boca.

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