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El jefe, la secretaria y yo

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Se perdió entre mis piernas y comenzó a pasar su lengua por mi conchita que estaba bien mojada, yo sólo veía como ella se perdía y a él cómo se masturbaba viéndonos, en un momento yo ya no aguanté y terminé en un enorme orgasmo en su boca, sentí que me mojé tanto y ella bebía hasta la última gota

Haber perdido mi empleo fue todo un problema, cuando ese monstruo internacional fagocitó a la pequeña empresa donde me desempeñaba, entre otras, el área de traductorado fue desmantelada de raíz, no era algo que le importara, así que la nueva directiva me dejó en la calle, junto a varios compañeros, con unos cuantiosos pesos en gratitud por el tiempo prestado.

Y así empecé a golpear puertas, mis estudios no eran muy requeridos, en pocos sitios se dedicaban a eso, así que mis probabilidades fueron escasas, para no decir nulas, todos los puestos de traductorados, sean oral o escritos estaban más o menos cubiertos.

Los días pasaban si éxito, y llegué a la conclusión de que tenía dos opciones, empezar a ver otras alternativas o buscar mi destino en otros países.

A pesar de mi maestría en inglés, algo de alemán y algo de francés, elegí la primera, sabía que mi vida no sería vida lejos de mis seres queridos, mis padres, mis hermanos, mis amigos, mis tierras…

Amplié el espectro, algo sabía de otras cosas, algo contable, algo de leyes, hasta secretaria, lo que fuera, lo que fuera en un entorno decente para encarrilar mi vida.

Pero los días siguieron corriendo, implacables, y el dinero se fue agotando, y pedirles a mis padres ya no era opción, por mi ego, con veintiséis años cumplidos no podía ya depender de ellos.

Me empecé a desesperar y a considerar ya cualquier opción, LinkedIn, contactos, internet, entrevista, lo que fuera, lo que imaginen.

Así, entre tantos, me llegó una posibilidad en una productora, buscaban chicas bonitas para promociones callejeras de una reconocida gaseosa, y si bien sabía que no daba en la talla, me arriesgué, ¿por qué no? rostro de pecado, lindas tetas, buen culo, piernas largas, y actitud, sobre todo actitud.

Ese día había sido un día del demonio, había fracasado en varias entrevistas y cerca de las ocho de la noche fui al estudio, estaba destruida, solo quería dormir, pero saqué fuerzas de donde no las tenía, me di una ducha y me vestí un tanto provocativa, no suelo vestir así, pero si iba a ser promotora…

Me acomodé mis largos cabellos a un lado, llegando a mi cintura, me puse una blusa de tela muy delgadita y una falda muy ajustada y cortita, preferí no llevar medias, tengo excelente piel, y unos hermosos zapatos tacones, que me estilizaban y me regalaban varios centímetros.

Llegué tarde, pasada mi cita, era la última, había dos chicas hermosas que aun esperaban su turno, eran tan bonitas que me hizo pensar que solo perdía mi tiempo, pero como dije… necesitaba dinero.

Me senté a esperar, había una gran oficina con vidrios polarizados, así que seguramente desde dentro ya me habían visto.

Habrían pasado unos diez minutos, la puerta se abrió y salió otra joven que asumí que estaban entrevistando, a ella la acompañaba una mujer, una rubia alta con el cabello recogido en un rodete, con lentes de gruesos marcos por los que se veían unos enormes ojos verdes, lucía un ajustadísimo vestido negro que apenas llegaba a medio muslo, con unos de altísimos tacos y medias del mismo tono cubriendo sus piernas, con una silueta envidiable, llevaba unos formularios en una de sus manos y gesticulaba despidiendo cortésmente a la chica en cuestión.

Mientras esto sucedía, centré mi mirada en el interior de la oficina, llamó mi atención un tipo que calculé de mediana edad, de cabellos castaños y húmedos, sentado escribía en su laptop como desentendido de todo, adiviné que serían jefe y secretaria, tenía un hermoso traje, con pantalón en juego, en tono indefinido entre celeste y gris, camisa blanca y una corbata roja brillante, se me hizo muy sexi, que hermoso hombre.

La rubia acaparó mi atención y me dijo mientras extendía uno de esos formularios.

—Hola… vos debes ser… —mientras buscaba infructuosamente en su agenda.

—Sofía! —Me adelanté— puedes llamarme Sofi…

—Bien Sofi… por favor andá completando toda la información con el mayor detalle posible, te vamos a llamar en unos minutos…

Empecé a completar todo lo requerido, cosas típicas de una solicitud de empleo, y solo esperé, esperé y esperé, en una espera eterna, el sueño me vencía y cabeceaba inconscientemente, luchando por mantenerme despierta, las entrevistas de las dos chicas que estaban antes que yo me parecieron eternas…

Al fin, la secretaria, buscando mi nombre nuevamente en la agenda me llamó

—Sofi… cierto? Adelante…

Me hizo pasar, cerró la puerta y quedamos los tres a solas, el me miraba en silencio, me hicieron sentar a un lado, ella caminaba leyendo lo que yo había escrito, solo se sentían sus tacos machacando el piso, una y otra vez, miré las ventanas, comprobé lo que pensaba, no se veía desde fuera, pero desde dentro podía observar todo, incluso un par de jóvenes que ya hacían las tareas de limpieza de últimas horas.

Ella rompió el silencio y preguntó secamente:

—Sofi, hay cosas en tu descripción que no me cierran, pedíamos hasta veinticinco años, te pasas por uno, tampoco da tu altura, pedimos chicas estilizadas, y honestamente vos das otro perfil… me pregunto, que te trae por acá?

—Necesito trabajar, ese es el motivo, no tengo problemas en hacer lo que sea…

Ellos se miraron, el esbozó una sonrisa de la que no entendí el significado, pero ella volvió a tomar la palabra para decir

—Veo que sabes idiomas… seguro no servirás para esto, la empresa que nos encargó la publicidad fue muy rígida con los términos… pero se me ocurre…

Hizo una pausa, solo esperé ansiosa seguir escuchando…

—Seré honesta… tenés buenas tetas, buen culo… decís que harías cualquier cosa, y bueno… nosotros manejamos varios rubros, entre ellos, algo de pornografía, se me ocurre empezar por algo soft, digamos… fotos para revistas de hombres, y veremos, si eres buena, filmar, Estados Unidos, dinero fácil, claro… nosotros seríamos los productores…

Me reí, seguro se trataba de una broma, pero ellos no bromeaban, sus rostros mostraron seriedad, una sombría seriedad…

Ella se dirigió a la puerta y le echó llave, me miró y me dijo:

—Observa…

Entonces fue con él y le pegó un tremendo beso en la boca... yo sólo me quedé viendo como extrañada porque pues no lo veía venir, fue entre erótico y sexi, que eran lo que me querían demostrar?

Ellos seguían en lo suyo, y pues yo sólo estaba mirando, que más que podía hacer?

El ambiente se empezó a poner erótico, caliente, me dieron ganas, sólo empecé apretar las piernas tratando de evitar...

En ese momento ella se dio cuenta de que me estaba excitando esa escena y lo dejo de besar, se acercó a mí, se puso por detrás y comenzó a tocarme los hombros encima de la tela delgada de la blusa, me sentí nerviosa, pero estaba como paralizada, esperando el próximo movimiento, después comenzó a bajar sus manos hasta llegar a mis tetas, sólo las acariciaba por encima de la blusa, las tocaba y mis pezones para en ese momento ya estaban duros y muy marcados en la blusa y él solo miraba como embobado y deseando...

Entonces ella empezó a bajar un poco más sus manos, a mi abdomen, después giró y se sentó sobre mis piernas, frente a frente, con sus piernas abiertas, la pollera se subió naturalmente dejándome ver los elásticos de esas medias negras que se ajustaban bien arriba en sus torneados muslos, dios… fue tan sexi… y comenzó a besarme en una forma muy caliente, como lo había hecho antes con él, su lengua se perdía en mi boca y yo le seguí el juego tomándola por la cadera acariciando su culo, mis ojos se perdían en los suyos, solo separados por esos lentes que tan bien le quedaban, su vestido se subía cada vez más y ya notaba una pequeña tanga negra sobre su sexo.

Para ese momento ya me tenía muy excitada y comencé a besarla con más pasión acercándola mi cuerpo, entonces ella en un momento paro y le pregunto a él si quería jugar.

Obviamente, no entendí a qué se refería, pero fue muy excitante la forma en que se lo decía, esa forma de complicidad...

En ese momento regreso a él, le sacó la corbata lentamente soltando el nudo que la ajustaba a su cuello, regresó a la silla donde yo estaba y uso esa corbata para atarme los brazos en el respaldo de la silla, para no dejar que me moviera, sólo estaba sentada indefensa y eso me excitó mucho...

Ella le pidió que se fuera a un sillón que estaba sobra la pared, quería que observará, giro entonces la silla en la que yo estaba y la puso viendo hacia el como para que pudiera mirar en primera fila todo lo que estaba haciendo, regreso a mí y comenzó a desabotonar mi blusa, dejo mis tetas sólo con el sostén rojo que traía, sólo las tocaba sobre el mismo conjunto y se sentía delicioso su tacto...

Después de eso se puso frente a mí y comenzó a mover mi falda para subirla, yo le ayudé y levanté un poco mi cola para que pudiera hacerlo de una manera más sencilla y quedó a la vista mi tanga, del mismo color que el sostén...

La muy maldita sólo acariciaba mis piernas y rosaba con las yemas de los dedos sobre mi tanga, se sentía ya mojada por todo el juego de excitación que tuvo conmigo, comenzó a besarme el cuello de una forma riquísima y cuando sintió que mi respiración se estaba agitando solo paro... ahhh! en ese momento la odie, yo quería que continuara pero ella fue hacia el caminando muy sensual, con esos tacones altos, finos como agujas, moviendo las caderas de lado a lado, se deshizo de ese vestido negro y sólo quedó en juego de sostén y tanga negra, las medias, el cabello recogido...

Ahora se sentó frente a él y comenzó a besarlo nuevamente, él la tomaba por la cintura, por el culo, se lo acariciaba de una manera muy rica y eso a mí me excitaba mucho, sólo verlos...

Después ella le quitó la camisa del traje y el pantalón dejándolo sólo en slip, ya era muy evidente su erección, lo bajo y salto su verga, estaba muy erecto, estaba bien paradita su pija...

Por Dios, yo tenía tanto antojo... ella sólo se arrodilló frente a él y comenzó a chupársela, le dio una rica mamada, y de vez en cuando volteaba a verme, se veía tan puta desde mi lugar, como se la chupaba, cómo se la metía hasta el fondo de la garganta, como pasaba su lengua por el glande rosado, dejando que yo viera, cómo se veía su culo bien formado, con esa tanga que se había perdido entre sus nalgas... Mi respiración se comenzó agitar cada vez más, ellos podían notarlo...

El la acostó en ese sillón, le desnudó las tetas y empezó chupárselas bien rico, eso era antojable, yo sólo deseaba tocar las mías, acariciarme los pezones que estaban durísimos y mi conchita que estaba tan mojada, ellos habían hecho que me mojará tanto sólo viéndolos, deseando hacer eso ellos estaban haciendo... Comenzó a besar su abdomen y a bajar cada vez más hasta llegar esa tanga que adiviné bien mojada, esa tanga negra, la hizo a un lado y comenzó a rozar su conchita con la lengua, acariciándola suavemente.

Desde donde estaba solo podía ver el placer en su rostro, la estaba volviendo loca y a mí también, ambos me volvían loca, sólo quería poder tocarme como ellos lo estaban haciendo...

Se la estuvo chupando un buen rato, ella se perdió en placer, su cabeza entre sus piernas en una imagen muy erótica y porno a la vez, ver cómo se retorcía de locura y de vez en cuando solo volteaba a mirarme, asegurándose de que yo estuviera viendo, todo eso parecía planeado en cierta manera, la rubia parecía excitarse con mis ojos de deseo...

Entonces ella explotó en un orgasmo tan fuerte que sus gemidos atronaron el lugar, me calentaron cada vez más, y ella solo pronunció:

—Vamos, tu puta quiere verga, metémela toda...

Esas palabras sonaron tan sexis y tan calientes que lograron que me mojará más, ya no podía aguantar, mi conchita estaba mojadísima, traspasando por completo mi tanga, chorreando mi entrepierna, entonces el comenzó a penetrarla primero lento y luego cada vez más rápido, sólo sentía sus gemidos, mi respiración y mi corazón que parecía latir descontrolado, ella le decía que le diera más y gemía de una manera tan rica que parecía que sólo querían antojarme...

Ella se veía muy puta, solo dando órdenes, le dijo:

—Ahora se me antoja que me la des por el culo…

Solo se acomodó en cuatro para que se la metiera toda, él le hizo caso y solo lo hizo, a pesar de tener una verga bastante gruesa, le entró con suma facilidad, ella empezó de verdad a gemir como una puta, tan caliente que me hizo acabar en un orgasmo a mí, ahí sentada y atada, sin siquiera haberme tocado...

Evidentemente ella sintió que él se vendría, lo hizo detener, el obedeció sin decir palabra, y ella como siempre lo miró y le dijo:

—No hay que ser tan malos, hay que darle un poco de placer, pobrecita, mira como la tenemos, como una putita caliente, sólo gimiendo… Quién crees que se le antoje más vos o yo? Que dices? Preferirá los chicos o las chicas?

La odie en ese momento, ella era la del control, y hasta con sus palabras lograba encenderme…

Entonces regreso hacia mí, el solo se quedó sentado, masturbándose para no perder erección, cuando llegó me desató las manos y me llevó con ella el sillón donde habían estado, me recostó y me abrió las piernas, me dijo que quería que me corriera en su boca y le pidió a él que se siguiera masturbando viendo esa escena, que acabará en mi cara, que me llenara de leche las tetas y eso me excitó cada vez más...

Se perdió entre mis piernas y comenzó a pasar su lengua por mi conchita que estaba bien mojada, yo sólo veía como ella se perdía y a él cómo se masturbaba viéndonos, era una escena tan caliente que en un momento yo ya no aguanté y terminé en un enorme orgasmo en su boca, sentí que me mojé tanto y ella bebía hasta el última gota de eso...

El vino sobre mi como ella lo había pedido, era todo muy loco, acaso no eran jefe y secretaria? porque al menos en este juego ella era la única que daba órdenes y tenía todo bajo control…

Puso su verga cerca de mi rostro y mierda… empezó a llenarme de leche caliente, saltó incontenible, chorro tras chorro, el semen me embardunó, rostro, cabellos, cuello, tetas, que delicia!...

Ella, con una sonrisa tan macabra como triunfante, recorrió mi abdomen con su lengua recogiendo toda la lechita calentita que el acababa de regar sobre mí, recorrió mis tetas, mi pecho y mi cuello hasta llegar a mi boca para darme un beso muy rico, nuestras lenguas jugaban con su semen, en esos besos de putas, con las bocas entreabiertas, solo para que el viera el cruce pornográfico de nuestras lenguas embebidas en precioso néctar masculino…

Todo había terminado, el -por cierto, desconocía el nombre de ambos- empezó a aplaudir con cadencia, con pausa entre golpe y golpe, mirándome fijamente, era la primera vez que parecía hacer algo por propia voluntad, porque hasta ese momento ella había hecho y deshecho a su antojo, me dijo directamente:

—Te felicito, muy bien! ves que fácil es? mira, allá y allá —señalando a un par de puntos de la oficina— saluda a las cámaras, claro, vos no sabías que estábamos filmando, pero creo que darías el perfil para actriz porno, te sobran condiciones, quien te dice, España? Estados Unidos? No me contestes ahora… lo piensas… sos una putita exquisita, lo imaginas? Sexo, mucho sexo, y te pagarían muy bien! dinero fácil…

Raramente, cuando me dijo lo de las cámaras no me dio pudor, por el contrario, me sentí excitada…

La rubia, con cara de puta se acercó nuevamente y empezó a tocarme por mi hombro, en cortitos golpes con sus dedos…

—Sofía! Sofía! mujer… estás bien? Sofía! es tu turno…

No entendí nada, que diablos pasaba, hice esfuerzo por concentrarme, por entrar en realidad, tiempo y espacio, estaba sentada, la secretaria en frente mío me hablaba sin que yo pudiera captar, ¿acaso me había quedado dormida?

Estaba desarmada sobre la silla, mi brazo derecho adormecido, y mi saliva había caído por la comisura de mis labios, me acomodé recobrando mis sentidos, fue cuando percibí que mi conchita estaba inundada, noté que mi tanga estaba desbordada, incluso sentí húmeda mi entrepierna ¡¡¡qué vergüenza!!!

Ella me dijo que podía pasar, que era mi turno, ya era tarde y no quedaba nadie, pero me di cuenta que ese no era mi lugar, no hubiera podido ver a los ojos a ninguno de los dos sin recordar lo vivido con ellos en mi sueño…

Solo le agradecí, le pedí disculpas, solo se quedó mirando sin comprender…

Y la verdad, sigo sin conseguir empleo… pero no se… ahora fantaseo con ser actriz porno, cámaras, sexo, España, Estados Unidos, quien sabe…

Si eres mayor de edad puedes escribirme a con título “El jefe, la secretaria y yo” a [email protected]

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