La historia que cambió mi vida

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Un hombre maduro viudo recién jubilado es invitado a una celebración por sus ex compañeros del trabajo y es drogado, abusado y convertido en una nueva persona

La historia de cómo cambió mi vida

Hola mi nombre es Germán sólo diré eso tengo 61 años y soy viudo y apenas hace un año me jubile y estoy pensionado.

Lo que voy a contar ahora el real, no es inventado, es una historia... es la vida real y lo que sucede en la realidad a veces es mucho más difícil de entender que la ficción.

Mi vida no es importante pero si lo que me sucedió, yo era un hombre normal y feliz casado con 5 preciosos hijos y una larga trayectoria de vida sencilla y llena de tranquilidad.

Trabajaba en una empresa dedicada a la manufactura de ropa y había pasado los últimos 38 años laborando en la misma empresa, un día fue necesario acudir al médico porque tuve una convulsión en la pierna izquierda y quedé inconsciente durante 45 minutos.

Fui revisado y no encontraron nada anormal en los estudios, regresé al trabajo y todo continuó normal, hasta un año y medio después que tuve otra convulsión ahora en la pierna izquierda y que me dejó inconsciente una hora y media.

Fui llevado al médico y me revisaron ahora con más detenimiento y se descubrió un tumor alojado en el cerebro en la parte frontal izquierda que medía 5 cm por 3 cm por 2 cm.

Fui intervenido quirúrgicamente con éxito, el tumor no era maligno pero eso sólo fue el inicio de un largo proceso de rehabilitación que me dejó sin trabajar ya nunca más, en un período de 3 años, hasta que fui declarado incapacitado permanentemente y me jubile.

Las lesiones dejadas por el tumor impedían que pudiera al realizar el más mínimo esfuerzo, el lado derecho de mi cuerpo solamente tenía una fuerza motora del 25% y mi equilibrio era muy pobre, explicó esto para dar una idea de la condición en que yo estaba cuando empezaron a suceder cosas nuevas en mi vida.

Después del proceso de jubilación recibí una invitación de los compañeros de trabajo que deseaban realizar una reunión de despedida ya que nos habíamos jubilado cerca de 20 al mismo tiempo, no soy muy dado a este tipo de celebraciones porque yo no tomo pero como era la última vez que nos íbamos a ver pues decidí asistir.

La reunión se realizó en una casa que está ubicada en el centro de la ciudad, ahí todo fue rememorar viejas historias y dificultades que enfrentamos como empresa y qué hicieron que se formara un buen equipo de trabajo, todo transcurrió normal hasta que llegó la hora de despedirnos y sólo quedamos 4 personas que me invitaron hacer un brindis para celebrar, ya que era la última vez que estaríamos juntos yo no quería tomar ya que nunca lo hago porque no me gusta pero cómo insistieron y era sólo una última vez acepte, eso fue el inicio de todo lo que pasó después.

Al terminar el trago empecé a sentirme con mucho sueño y apenas podía sostenerme en pie, ellos se burlaban diciendo: “Mira no sabe tomar” y poco a poco me quedé dormido no supe más entre sueños recuerdo que me desnudaron por completo y al despertar muy mareado y sin fuerzas me di cuenta que estaba completamente desnudo y atado de pies y manos, uno de los tipos me tenía bien ensartado, estaba cogiéndome, tenía toda su verga dentro y sentía mucho dolor ya que mí ano era virgen hasta ese día.

Estaba sudoroso, me sentí lleno de vergüenza y de calor, no sé cuántas veces ya me habían violado, traté de reaccionar pero todo me daba vueltas, el tipo que me violaba apretaba mis pezones, me dolían, me abrazaba y me besaba con lascivia todo mi cuello y tocaba mis tetas apretándolas con mucha fuerza, yo estaba boca abajo con mis manos entre mis piernas y no era capaz de moverme con el peso de ese tipo sobre mí, me daba nalgadas y me manoseaba por todos lados en ese momento trate de desconectarme de lo que pasaba para entender la situación y buscar una solución.

Pero las embestidas que me daba sin compasión empezaron a suscitar un cambio apenas perceptible para mi inteligencia, pero era muy claro para mi cuerpo, ya el dolor era poco a poco muy débil y empezaba a surgir algo diferente. Qué era aquello que yo sentía... acaso placer? la sola idea me impactó... cómo puede ser esto posible?... aquel tipo me ultrajaba y yo?... mi cuerpo se acoplaba a su ritmo como si hubiera descubierto algo placentero para él... no puede ser? Cómo podría? Cómo podría consentir en algo tan... asqueroso?... tan sucio?... tan degradante?... ¡tan placentero!... ¡tan... rico!

Luego oí una voz que decía: “si... así... así... papito... Sí... sí... dame... duro... más... más... Qué rico.... que rico... mmhmhm”.

Me quedé helado esa era mi voz que ahora parecía una perra en celo pidiendo verga de su macho sin ningún reparo, ni tardo ni perezoso el tipo aumentó la velocidad de su cogida y apretando con una mano mi teta y con la otra mi cadera se vació dentro de mí, sentir en mi interior su calor y aquél líquido caliente fue algo inquietante para mí, me hizo sentir por una parte muy feliz y por otra totalmente avergonzado de haber disfrutado aquello, estando así todo confundido apenas me di cuenta que me habían desatado las manos y los pies, me dieron vuelta y quede boca arriba me tomaron de las manos y las amarraron a la cabecera de la cama, me dieron una cachetada sacándome de mis reflexiones y me dijo uno de ellos: “ya nos dimos cuenta que eres una perra y que te gusta la verga tanto que hasta pides más, te vamos a complacer ya te cogimos los tres boca abajo, ahora te vamos a coger patas arriba y te va gustar verdad perra?”.

Me levanto las piernas y me dio una nalgada muy fuerte yo sólo grité de dolor y vi como sus ojos se tornaron como de animal en celo por la excitación que sentía al tenerme así patas arriba y totalmente a su merced con el culo abierto a sus bajos instintos.

Yo sólo lo miraba como si no comprendiera lo que estaba a punto de ocurrir, tan turbado estaba que apenas comprendí lo que decía.

Sólo volví a la realidad cuando vi el tamaño de su arma, era enorme como de 22 cm y gruesa, abrí mucho los ojos como diciéndole: “no, por favor”, él se me quedó mirando y tal vez adivinando mi miedo burlándose me dijo: “te asusta? pero sí ya te la comiste papito y ahora verás como te parto en dos ese culote que tienes y que siempre me gustó, pero tú nunca me diste oportunidad por tu mojigatez”.

“Ahora vas a ser mío y te va a gustar, me vas a pedir más”, sin pensarlo me escupió en el ano y me la metió hasta el fondo de un solo golpe.

Yo sólo pude ahogar un grito de dolor apretando mis labios, no le daría la oportunidad de oír mis lamentos de dolor y cerré los ojos, entonces me dio una bofetada y me ordenó: “no te atrevas a cerrar los ojos de nuevo, quiero que veas cuando te meto la verga en tu culo y que sepas que soy yo el que lo hace y tú no puedes hacer nada para impedirlo”.

Me quedé mirándolo fijamente a los ojos como siempre le había hecho desde que lo conocí, sólo abrí mi boca para decirle “por qué?” me devolvió una mirada de odio y grito: “¡siempre fuiste una piedra en el zapato para mí, con tu amabilidad, tu rectitud, no me dejaste espacio siempre tú eras el mejor y a mí no me dieron la oportunidad, yo quería ser delegado pero estabas tú y a mí nada me dieron, nunca!”.

“¡Siempre tú eras el ejemplo y un obstáculo no sólo para mí, sino para muchos por eso te pusimos esta trampa y caíste y ahora nos las vamos a cobrar todas juntas en tu culo!”.

Todo esto me lo decía mientras me cogía con furia y sin ningún cuidado, me dolieron más sus palabras que lo que me hacía en el culo y empecé a llorar sin poder detenerme, vi en su cara una mueca de satisfacción al ver mis lágrimas pensando tal vez que me humillaba, sólo que él no sabía que era a causa de su falta de humanidad, nunca me inspiró la suficiente confianza para ser su amigo y ahora lo afirmaba con su comportamiento.

Yo sudaba y luchaba por no decirle que lo que me estaba haciendo no me hacía sufrir sino gozar y que le agradecía por su ayuda, pero no quería darle ese gusto, sin embargo mi pene comenzó a responder a sus furiosas embestidas y sin poder evitarlo me excito y me vine copiosamente sobre mi abdomen, eso hizo que él me diera con más ganas Y con toda la furia que sentía me inundó el culo con su semen, avergonzado yo sólo voltee mi cara para no ver su satisfacción dibujada en el rostro, pero me tomó de los pocos cabellos que tengo y mirándome cara a cara pregunto: “Dime que no lo gozaste? Dime que no te gustó? pinche puto de mierda fuiste mío y lo serás cuando yo quiera ya lo verás”.

No pude pronunciar una sola palabra, estaba totalmente avergonzado y humillado, sólo pude llorar de impotencia Y eso fue suficiente para él, le dijo al otro es todo tuyo dale duro...

Aún con lágrimas en los ojos miré al siguiente ofensor y descubrí a un antiguo compañero de trabajo a quien yo había tratado de defender cuando fue despedido pero fue inútil ya que su falta de experiencia lo hizo cometer muchos errores y no pude hacer nada, me miró con burla y relamiéndose los bigotes al mismo tiempo que acariciaba su verga, no tan grande pero sí muy gorda, me la mostró con sumo placer y ladró:

“Ya te la comiste toda pero no estabas despierto ahora será diferente porque lo vas a sentir en vivo y en directo mi rey”, me subió las piernas y me puso a su disposición, yo hecho bola con todo el culo abierto y rosado sólo miré está gruesa verga y pensé cómo pudo entrar eso en mi, hasta que sentí sus huevos golpear mis nalgas no salí de mi asombro y pude sentir como mi culo abrazaba goloso, aquel grueso pene que me empezó a hacer sentir tan a gusto que empecé a gemir de nuevo como una perra.

“Sí... mi vida... así... mi rey... dámelo... todo... rómpeme... el culo... hazme tuya...”, cuando me oyó se excito más y aceleró su ritmo, yo me sentí lleno y muy a gusto con ese pedazo dentro de mí, que me hacía gemir como una hembra en celo. Y me abandone al placer, así duro como media hora hasta que apretando con fuerza mis pechos se vino en mis entrañas y me llenó de su leche aún se quedó un rato dentro de mí y cuando lo sacó sentí un enorme vacío en mi culo que chorreaba de tanta leche recibida.

Baje mis piernas para descansar y entonces se acercó otro tipo que yo no conocía y sonriendo me dijo: “momento, no cariño aún no acaba tu sufrimiento que más bien parece gozo por la cara que tienes”, de nuevo subió mis piernas, tomando su verga la sobó un rato y cuando la sintió firme me la puso en el ojete y poco a poco me la fue metiendo, yo lo mire tratando de recordar su rostro pero me era totalmente desconocido. Él me dijo: “no me conoces, yo se ni yo a ti, a mí sólo me invitaron y con gusto vine porque me dijeron que tenías un culo sabroso, enorme y no me mintieron, ya lo comprobé, yo era el que te cogía cuando despertaste y me parece que te gustó o me equivoco?”, sólo moví mi cabeza negándolo, él sólo sonrío y dijo “en un momento lo averiguaremos y no te quedará ninguna duda, desearía que fueras mi perra y si te gusta quisiera ser tu dueño haciéndote mi esclava”.

Me enseñó su pene y caray qué pedazo de verga se cargaba, de menos 27 cm no muy gruesa pero sí muy grande, estaba en reposo y no quise imaginarme su real tamaño, que según me decía ya había visitado mi culito, se subió encima de mí.

Y puso su verga en mi panza junto a mi pene y me empezó a coger tocándome los senos y recorría todo mi pecho y mis caderas haciéndome sentir como si fuera una mujer que es penetrada por el clítoris, su verga comenzó a ponerse dura y me la clavó como si tuviera una vagina, mientras recorría todo mi cuerpo desde las nalgas hasta mi cuello, besándolo y apretando fuerte en mis senos, mis caderas, hombros, cuello, finalmente puso sus labios en mi boca que para entonces ya estaba abierta y sin pensarlo me besó con lujuria metiendo su lengua y mordiendo mis labios, hurgando en mi interior.

Yo ya vencido me dejé llevar y deseé ser una mujer complaciendo a su macho, sin reservas, en un momento dado con la verga bien dura me levanto las piernas y poniéndome en posición con el ojete a la vista me la fue metiendo poco a poco hasta que entró toda y se prendió de mi boca llenando el culo de su miembro y hurgando en mi boca como si quisiera descubrir todos sus secretos.

Estaba tan caliente y tan excitado que ni me di cuenta cuando me vine y el aprovechó para soltarme las manos y darme la vuelta sin sacarme la verga y me cogió boca abajo como la primera vez y me la sacaba y me la metía tan tranquilamente que me hizo venirme otra vez y mi culo como serpiente se acomodó a su embestida apretando y abrazando aquel trozo de carne que me hacía sentir lleno y vacío cuando abandonaba mi interior, no sé cuánto tiempo estuvo cogiéndome pero yo me sentía loca de placer ya no había duda alguna yo era una puta, su puta cuando él quisiera.

Sentí cuando me apretó fuerte y amasaba mis senos y estalló en mi interior con un grito; “Ahhhh que rico coges mi vida, estás riquísima. Ahhh”.

Aún mareado y cansado me quedé dormido con aquel miembro en mi interior... Estaba oscuro cuando trate de levantarme pero mis piernas no respondían, ya no estaba atado, sólo desnudo, lleno de leche mi culito, mire para todos lados tratando de saber si había alguien despierto, puse atención a los sonidos y conté tres respiraciones calmadas que resoplaban en la oscuridad.

Espere un rato y sólo se oyen los ronquidos de aquellos tipos, como pude, en silencio traté de levantarme de nuevo y tentando descubrí que estaba en medio de ellos, poco a poco, solo me deslice hacia abajo de la cama que era enorme yo creo una king size.

Desesperado por tardar tanto llegué a la orilla de la cama y bajé como pude, me temblaban las piernas y mi culo escurría semen en abundancia, sentía mis nalgas pegajosas y adolorido el ano, pero como perro me arrastre por el suelo hasta llegar a la puerta y respire aliviado, estaba feliz cuando empecé a oír... otra respiración en la otra habitación y me asusté.

Quién sería? yo había contado sólo tres pero había alguien más... traté de calmarme y poner atención... como soy buen observador traté de recordar la distribución de la casa para saber dónde me encontraba y como salir de allí. Luchando con mi mareo y mi miedo decidí que estaba en una especie de cuarto de servicio y busque la salida, recorrí en la oscuridad la habitación, la sala y cuando estuve cerca de la entrada corrí las cortinas y entró un poco de luz, di con un apagador y lo encendí.

Todo era desorden, ropas por todos lados, botellas, restos de comida etcétera.

Mire para todos lados y vi parte de mi ropa zapatos, el pantalón, me los puse no sin antes limpiarme el culo con algo que creo era una camisa, busqué algo que me sirviera y encontré una playera y un suéter que me quedaron más o menos, hurgue en mis bolsillos y estaba todo lo que yo traía en mi pantalón me acerqué a la puerta y la abrí temiendo que estuviera cerrada para mi fortuna estaba solo cerrada sin llave. Mire mi celular las 4:30 a.m no lo pensé más y sin mirar atrás saliendo de aquel lugar busque un taxi que por suerte pasó y me dirigí a mi hogar, el chofer sólo movió la cabeza al ver mi estado y me dijo:

-Estuvo buena la fiesta verdad jefe?

-Sí, le dije, pero tengo que llegar a casa o se me arma

-Nomás péinese y límpiese la cara porque así nadie le va a creer patrón.

Se rio y arrancó el taxi, mientras recorríamos las calles abrí un poco la ventana para respirar el aire puro y despejar mi mente, para poder entender cómo sería ahora mi vida tras descubrir todo eso que me hicieron sentir.

Desde luego, mi vida ya no volvería a ser la misma, pero eso lo sabrán otro día porque eso es otra historia.

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